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Entender la industria para desarrollar estrategias: mainstream, nichos y los puntos intermedios por Julián Woodside

¿Qué significa ‘profesionalizarse’? No existen fórmulas, se trata de entender el panorama donde uno se desenvuelve y, a partir de ello, plantear qué estrategias se pueden llevar a cabo para lograr distintos objetivos. Pero antes de definir una estrategia habría que comprender la lógica general de la industria musical, y de eso va este breve texto.

            Pensemos la industria como un entramado de nichos y actividades sociales, culturales y comerciales relacionadas con la creación y el consumo musical. Imaginemos un diagrama de Venn con varios círculos que se traslapan y que agrupan otros círculos. Al interior del círculo ‘industria musical’ habría otros círculos más pequeños que podríamos llamar ‘nichos’ o ‘sub-industrias’, los cuales agrupan estilos afines a partir de identidades, imaginarios y prácticas compartidas. Por ejemplo, partiendo de criterios establecidos por la industria discográfica, así como por la manera en la que artistas, medios, foros y público definen segmentos, podríamos hablar de los siguientes nichos o sub-industrias en México: a) pop / balada, b) regional, c) latin pop / bailable latino / urbano latino, d) tradicional / folklórico, e) música popular alternativa, f) electrónica, g) rock urbano, h) sonideros, i) tropical, y j) academia / experimental / improvisación.

            Cada nicho agrupa varios estilos y géneros. Por ejemplo, el de música popular alternativa abarca rock, punk, hardcore, folk, metal, hip hop, etcétera. Sus fronteras se cruzan con las de otros nichos, y ahí entrarían estilos que dialogan con los mismos. Es decir, el rock latino dialoga con parte del nicho tropical, la balada pop con el de pop / balada, el electro con el de música electrónica, y el rock progresivo con el experimental. Hay además círculos que atraviesan varios nichos, como los de públicos que escuchan más de un estilo musical, foros que cobijan varios géneros, medios musicales e incluso tiendas de instrumentos, escuelas y gente dedicada a la creación de merchandise. Hablamos de una compleja red de individuos que el flujo de iniciativas mediante una ‘sinapsis creativa’: un promotor dialoga con artistas, medios, foros y empresas de backline para realizar un concierto.

            Cada nicho tiene a sus fundamentalistas, los conservadores ‘trve’ que defienden a capa de espada ciertos ideales, y quienes son más flexibles, innovadores, o que encaminan el nicho hacia otras direcciones. Esto ocurre por choques ideológicos y generacionales, así como otras variables como tendencias estéticas, cambios tecnológicos, etcétera. Es decir, cada nicho tiene su propio ‘mainstream’ y ‘under’, además, claro está, de la industria mainstream general, la cual capitaliza todo aquello que considera rentable y atractivo para el público, sin importar su nicho de origen: ya sean nuevas propuestas, one-hit wonders o artistas consagrados que aseguran ventas.

Ante esto cada artista decide, consciente o inconscientemente, cómo moverse en los distintos círculos para satisfacer sus intereses. ¿Dónde radica la profesionalización? En comprender lo anterior y tener la capacidad de plantear estrategias.¿Quieres tocar algo experimental y transgresor? Es posible incluso volverlo rentable, pero no esperes un éxito masivo, porque sería contradictorio. ¿Quieres llegar a un público más amplio? Entiende dónde se ubica tu proyecto y hacia dónde podrías dirigirte para expandir tu horizonte. No significa que vas a ‘prostituir’ tu propuesta, simplemente jugarás tus cartas a conciencia. Esto evitará que vivas en constante resentimiento y repitas frases como ‘no entienden mi proyecto’, o ‘el público no sabe lo que es bueno. No, más bien tu no entiendes dónde se posiciona tu proyecto, mientras que el público nunca tendrá la obligación de consumir algo ¿Tu aceptarías que te impusieran un proyecto sólo porque dice que es bueno? No. ¿Por qué esperas que otros lo hagan?

Apelar a los códigos de un nicho reforzará tu posición en el mismo, pero limitará tu diálogo con otros contextos. Ser flexible expandirá tu horizonte, pero se corre el riesgo de diluir una identidad. Ninguna de las posturas es buena o mala. Cada nuevo lanzamiento, cada decisión en la trayectoria de un proyecto redefine constantemente su posición en la industria. Es importante establecer redes, ya sea al interior del nicho para reforzar el reconocimiento dentro del mismo, o con otros nichos para expandir horizontes y público. Y lo mismo ocurre cuando se apunta a otro país: hay que entender qué medios y artistas locales son afines al nicho o nichos donde uno se ha posicionado, y luego definir estrategias.

 

Durante décadas los medios han construido idealizaciones sobre lo que ocurre con la industria, pero cuando la analiza se da uno cuenta que es un espejismo: detrás hay muchos factores. Habría que preguntarse dónde se está posicionado, qué se quiere hacer y qué recursos y actores hay a nuestro alcance para llevarlo a cabo. No existen fórmulas, se requiere de un trabajo y reflexión constantes, como con cualquier profesión. Comprender esto hará más llevadero el asunto. Profesionalizarse no significa sacrificar ideales, sino vislumbrar la complejidad del panorama de manera orgánica y autocrítica. Y cuantos más aliados se tengan en el camino más fácil será detonar procesos, pues recordemos que para lograr esta ‘sinapsis creativa’ tratamos con otros seres humanos, y nada ocurre a la fuerza o de forma unilateral. 

 Julián Woodside.

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