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Consejos para entrar a estudio por Guillermo Berta

Al comenzar un proyecto de producción, siempre pienso en el disco como una unidad, y no como la suma de canciones. Hay que definir su “personalidad”: qué tipo de canciones va a contener, qué tipo de instrumentos, y qué tipo de tratamiento sonoro (texturas, efectos, técnicas para capturar los sonidos, etcétera).

Es fundamental trabajar con referencias. Buscar sonidos o elementos que nos gusten de otros artistas, que pensamos que pueden adaptarse a un proyecto particular e irlos incorporando a las canciones. Las referencias funcionan mucho también para comunicar y sugerir ideas a los músicos y al equipo técnico del estudio.Es importante no repetirse y no abordar nunca dos proyectos de la misma manera. Si dos discos que produjiste suenan iguales, hiciste mal el trabajo.

Un productor tiene que trabajar siempre junto con el artista sugiriendo caminos e ideas a explorar. Nunca es bueno indicarle exactamente qué es lo que tiene que hacer o tocar, porque ahí se genera un vínculo equivocado y se vuelca demasiado la identidad del productor en el trabajo. Es el músico que tiene que reconocerse en su obra y no el productor.

Grabar maquetas multipista antes de ir al estudio, para definir patterns de batería y arreglos de la instrumentación. Las horas de estudio son caras y cuantas menos decisiones sobre arreglos, armonía y estructura se realicen en el estudio, mejor. Ya hay demasiadas decisión técnicas para realizar a la hora de grabar, como para perder el tiempo con cosas que debieron resolverse fácilmente antes de la grabación.Las maquetas deben estar grabadas con el tempo exacto al que se va a grabar el tema en el estudio.

En el contexto de una grabación multipista, las pistas de la maqueta pueden ayudar al músico que está grabando a no sentirse “solo”, ya que puede grabar tocando arriba de las maquetas. Esto ayuda a que la interpretación quede más empastada y natural.

Nunca agendar una grabación con un músico por más de 4 horas. Pasado ese tiempo, el cansancio y la falta de concentración se tornan un gran problema. Siempre es aconsejable dividir la jornada de trabajo entre dos o más músicos para evitar el estres.

El sonido de batería es el 60% del sonido general de un disco de rock. En la medida de lo posible, grabar al menos 3 micrófonos diferentes en distintas posiciones del sonido del “room”, para tener opciones en la mezcla. De igual manera, el redoblante es el corazón de la batería. Por lo tanto es aconsejable usar dos micrófonos diferentes (uno dinámico y uno de condensador) sobre el parche superior y uno debajo del redoblante.

En la medida de lo posible, recomiendo que las guitarras y bajos eléctricos se graben en el Control Room y no en el estudio junto al amplificador. De esta manera, se puede escuchar las tomas de batería y el resto de los instrumentos de manera directa y no por audífonos. Es impactante la diferencia que esto hace en interpretación en los músicos.

Importantísimo grabar con audífonos con buena aislación. Sobre todo a la hora de grabar baterías y guitarras acústicas. Es increíble la cantidad de sonido a metrónomo que suele filtrarse si no se usan determinados modelos de audífonos.

Además de los amplificadores microfoneados, siempre es aconsejable grabar los bajos y guitarras eléctricas por línea. No sólo nos pueden salvar una mezcla en caso que un determinado sonido no haya quedado como deseábamos, sino que la tarea de edición (sobre todo en guitarras distorsionadas) se hace muchísimo más fácil si se tiene la pista de la línea como referencia.

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